El cambio horario y la jornada de 40 horas

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El 17 de septiembre Europapress publicaba un articulo sobre la propuesta que estaba llevando a cabo el congreso para devolvernos a nuestro huso horario. Espera, ¿te ocurre como a mi que aún no habías nacido y desconocías este asunto?

Y así es, todos los diarios se hacían eco y escribían, a su manera y con su cristal político sobre el asunto de la hora. Fijémonos en el titular de el diario El Mundo dos días después: «¿Una España con huso horario británico?«. En dicho artículo, la introducción al texto comienza con la pregunta «¿podría adoptar España un nuevo horario?, cuando quizás deberían empezar diciendo un «ya es hora de que tengamos un horario normal, acorde con la luz solar y no con Europa central.

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Pero, ¿de dónde viene esta curiosa anomalía de tiempo? Volvamos unos cuantos años atrás. Durante la Segunda Guerra Mundial los países del meridiano de Greenwich adaptaron sus horarios al huso centro alemán. Tras la contienda todos volvieron a retrasar sus relojes una hora, salvo España.

Entre el 19 y el 22 de septiembre, el resto de diarios completaban toda la información y ampliaban la noticia esperando la resolución del Congreso.

¿Y cuál es el resultado, o lo que consideramos «normal» y no lo es? El resultado de tener el mismo horario que Europa central provoca que seamos un país trasnochador y con mucho, mucho estrés. Este cambio horario que se ha planteado no es solo una cuestión histórica, es recuperar la cordura solar en nuestro país, es recuperar el horario en el que vivimos antes de la segunda contienda mundial. Se trata de un gesto que traería parejo importantes cambios productivos.

En España la jornada laboral comienza de media a las 9.00, una hora más tarde que en otros países europeos. Dedicamos a comer dos horas, por lo general de 14.00 a 16.00 cuando nuestros colegas lo han hecho a las 13.00 y usando no más de tres cuartos de hora. Este retraso se va comiendo el día, haciendo que cuando nuestros vecinos abandonan su trabajo hacia las 18.00 de la tarde a nosotros nos quedan todavía dos horas por delante. Por supuesto también cenamos más tarde, y cuando los ingleses están metiéndose en la cama a eso de las 22.30 los españoles disfrutan de su «prime time» en la televisión, que se produce a las 22.28 minutos de media. Según Nuria Chinchilla, del Centro Internacional de Trabajo y Familia del IESE Business School, los españoles vivimos constantemente en un «jet lag» forzando nuestro ritmo circadiano (ciclo biológico natural). Nuestro cuerpo necesitaría comer a las 13.00 y estar durmiendo mucho antes. La jornada laboral se eterniza, descasamos menos y peor. El horario peninsular aumenta el estrés, el absentismo laboral y los accidentes.

Así lo presentó RTVE en su «neutral» artículo:

El ejemplo más rápido y aplastante lo podíamos leer en Yahoo! España Finanzas, en mi opinión, el mejor artículo.

Pese a que el meridiano de Greenwich pasa por Castellón, España tiene el horario de países tan distantes como Suecia, Dinamarca, Alemania o Chequia, rigiéndose por unas horas alejadas de la solar, de modo que en Valencia hay una hora de diferencia con respecto a lo que le correspondería en invierno y dos en verano, y que en Galicia llegue a haber hasta dos en invierno y tres en verano.

En resumen y cerrando el tema, el pasado 26 de septiembre el Congreso aprobaba la propuesta de cambio de horario quedando en manos del Ministerio de Sanidad y su titular Ana Mato. El ministro Guindos afirmaba con rotundidad: «No lo vamos a dejar en el cajón». Veremos que sucede a lo largo de 2014 y si termina de salir adelante algo que todos los médicos han calificado como más que necesario.

Yo desconocía que no teníamos el horario correcto, sinceramente me pareció fascinante conocer todo este asunto y más aún que las cosas podrían cambiar mucho en 2014. ¿Y de la jornada laboral de 40 horas, qué sabéis? Leyendo sobre el tema encontré otro auténtico expediente X, o mejor le llamamos «medida arcaica», en torno al origen y conservación de esta práctica laboral.

«Siempre que cumplas tus 8 horas perfecto». Prácticamente todos hemos escuchado esta frase alguna vez. Nos han enseñado que 8 horas de trabajo al día es lo que se espera de nosotros o lo que se supone que debemos hacer tan pronto ponemos un pie en clase siendo niños. Los días escolares duran 8 horas y las clases en bloques de tiempo más que en tareas.

Estamos tan acostumbrados a esta «jornada laboral» que cuando hacemos menos de 8 o 10 horas nos sentimos culpables, pero esta es la manera errónea de pensarlo. En este punto es donde cobran gran importancia los ritmos circadianos y el nivel de energía del individuo.

El origen de la jornada laboral de 40 horas

Durante la revolución industrial, las fabricas necesitaban producir 24 horas al día, por lo que era más que frecuente que los empleados trabajaran entre 10 y 16 horas diarias.

CADENA

Fue en 1920 cuando Henry Ford, fundador de Ford Motor Company, estableció la jornada de 5 días y 40 horas por semana. No lo hizo por razones científicas o de salud, la razón principal fue que los empleados tuvieran el suficiente tiempo libre para salir y necesitar comprar cosas. Así fue como se cambio de 6 días y 48 horas por 5 días y 40 horas. Ford alegó:

«El ocio es un ingrediente indispensable en el mercado de consumo porque los trabajadores necesitan tener el suficiente tiempo libre para encontrar usos para los productos de consumo, incluyendo los automóviles».

También debemos conocer que existen tipos de personas laboralmente hablando, básicamente dos tipos: los búhos y los madrugadores. Ni mejores no peores, los ritmos circadianos rigen tu vida en muchos aspectos, y tus momentos de máxima energía son uno de los valores que dominan. ¿Sabías que el 44% de las mujeres y el 37% de los hombres prefiere trabajar de noche? Si eres un búho estarás más que acostumbrado a que te llamen perezoso o vago, simplemente por el hecho de levantarte más tarde.

Hablando de los hábitos de trabajo otro tema clave es la importancia de los descansos, no solo para tu creatividad, sino por el bien de tu salud.

Existen ya bastantes empresas que cierran literalmente 1 mes al año para que sus empleados «carguen pilas» y creatividad, pasando de trabajar 52 semanas al año por 48. Es el caso de Ben Kaufman, CEO de Quirky. Os dejo su entrada original aquí.

Queremos ser una industria puntera pero tenemos varios errores de base muy graves.

2014 será un año de cambios.

2 comentarios

    • j.santaella en 25/12/2013 a las 16:14

    los horarios de funcionamiento de los paises deberian ser absolutamente libres y en funcion de la mayor comodidad de loss ciudadanos. Por supuesto, los horarios de trabajo igualmente libres y en regimen de cumplir objetivos de empresa, debidamente coordinados por las direcciones de las mismas empresas. creo que los rendimientos del personal serian espectaculares. Claro, para eso, las direcciones empresariales deberian utilizar sus conocimientos y formacion entegral, cosa que no es corriente en dicha clares. Se ciegan por el sistema de explotacion en vez de por la optimizacion de rendimientos que agrandaria el beneficio de todos. el sentido comun que resulta el menos comun de los sentidos. <suerte y a continuar adelante. ciao

    • Torné en 25/12/2013 a las 18:05

    Madrugador = morning lark
    Búho= night owl
    🙂

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